Definición:  

La interacción del ciudadano con el Estado a través de mediaciones digitales y la internet por vía de dispositivos fijos o móviles; ha modificado la formalidad, la temporalidad y la continuidad de la participación en comparación con escenarios no intervenidos con estas tecnologías.  Fundamentalmente se ha producido un acortamiento de los ciclos de solicitud respuesta, en primer lugar en la expectativa y en segundo lugar en la disposición a convertir la interacción por medios electrónicos en una forma de participación que no necesariamente esta articulada social o institucionalmente. El paso de los procesos formales y delimitados de la participación a la participación como potencia constante y emergente; genera nuevos retos a las administraciones para los cuales es necesario desarrollar nuevas estrategias de relacionamiento y nuevas capacidades. 

Descripción:

En un contexto no influenciado significativamente por las tecnologías de la información y la comunicación, las instituciones del Estado crean protocolos de participación, que semejan la arquitectura de funciones y responsabilidades que definen los términos de operación de determinada institución, al tiempo que los marcos de desempeño del funcionario.   

El supuesto es que el ciudadano no sólo debe adaptarse a dichas condiciones, sino que debe entender dicha arquitectura organizativa para poder reaccionar ante respuestas como “eso no es competencia de esta dependencia”; en otros términos, la interacción es vertical.  Un de las principales transformaciones que la interfaz digital acarrea, es la modificación e integración de los arreglos y diseños instituciones para lograr así la interoperabilidad; garantizando con ello que para el ciudadano sea transparente la cantidad, el tipo de funcionarios o dependencias vinculadas en el proceso de procurar resolver sus necesidades y requerimientos. Este escenario es el que hace que la interacción Estado / Ciudadano se torne horizontal, más paritaria.

Sólo el cambio de relaciones verticales a horizontales, crean las condiciones para la participación directa.  Pero, para que esta promesa se cumpla, la arquitectura institucional tiene que pasar por un conjunto de procesos de aprestamiento tales como: 

1. Disponer de nuevas estrategias de gestión y administración interna de procesos
2. Desarrollar los planes y las interfaces para dar viabilidad a la participación horizontal y directa.
3. Crear sistemas de gobernanza y gestión de novedades 

Es claro que, en el mismo sentido, se debe disponer de infraestructura, herramientas, habilidades y administración para la gestión de la interacción en tiempo real, mas aún cuando dichos contactos en tiempo real hacen parte de ejercicios o experiencias de participación comprometida de los ciudadanos.  De hecho, es mucho más probable que un ciudadano retorne a un portal para  hacer una consulta que fue exitosa en una primera ocasión, ha que haga lo propio cuando la promesa de la participación directa y de manera horizontal se ofrece pero no se gestiona bien o no se cumple.
Recomendaciones:






Determinante
Principal:
Innovaciones y Cambio Institucional
Determinantes
Influyentes:
Lo Público Organización Abierta
oGobierno y eDemocracia