Definición:   

La mayoría de los informes que tratan sobre las diferencias en el uso de internet entre los distintos segmentos de la población, hacen hincapié en la creciente difusión de la mediación digital entre la población en general (Howard, Rainie y Jones, 2001; Katz y Rice, 2002; NTIA 2000, 2002, Pew Internet y American Life Project, 2000). Sin embargo, a medida que más gente empieza a usar la web para la comunicación y recuperación de información, se hace menos útil ver sólo las clasificaciones binarias, quién está o quién no puede estar en línea, cuando se habla  de desigualdad en relación con el uso de la Internet (DiMaggio y Hargittai, 2001)[1] . Por el contrario, tenemos que empezar a buscar las diferencias sobre los usuarios que están en línea utilizando el medio, es decir, se debe ampliar la agenda de investigación para permitir el análisis de las diferencias entre las experiencias y habilidades de quienes usan internet.

Descripción:

Cómo se enfatizó en la definición, este factor propone pensar el problema de la brecha digital no sólo como la variable acceso, sino incluir la de uso. Las políticas para garantizar acceso generalmente han tomado la línea dura de garantizar conectividad y disponibilidad en un número creciente de aparatos computacionales; sea por vía de conexión de los hogares o por puntos de acceso colectivos: Telecentros, Bibliotecas, Centros Comunales, Escuelas; para los contextos de vulnerabilidad económica y social como el latinoamericano. 

Apartarnos de las implicaciones del acceso a las de uso, nos permite propiciar un corte a la variedad de programas que habían centrado sus esfuerzos de inversión y medición en lo primero; pero que en lo segundo no hacen una imagen clara del tipo de efectos y contribuciones a los cambios de prácticas, comportamientos y aprendizajes.

Los usos necesariamente nos ubican en el registro de las maneras propias y particulares en que los sujetos y ciudadanos se exponen a la mediación digital y construyen interacciones inéditas. De allí que, con este factor nos refiramos a brechas asociadas a lo tecno-cultural.  

Se tiende a pensar que la incorporación de esta dimensión le agrega demasiada complejidad a los programas para la superación de la brecha digital, entre otras razones, porque las métricas y los indicadores de monitoreo y evaluación se presumen más complejos.

Por el contrario, varios estudios han ofrecido una comprensión refinada de la brecha digital en consideración a estos factores; entre ellos están los que sugieren que hay diferentes niveles en los que la brecha se expresa. Kling (1998) [2] identificó diferencias en el acceso técnico (de la disponibilidad física de la tecnología) y en el acceso social (el conocimiento profesional y habilidades técnicas necesarias para beneficiarse de las tecnologías de la información). A su vez, Norris (2001) [3] señaló tres niveles: la brecha global que abarca las diferencias entre los países desarrollados industrializados y los de menor medida; la brecha social que apunta a las desigualdades entre la población dentro de una nación; y una brecha democrática que se refiere a las diferencias entre los que lo usan y los que no utilizan las tecnologías digitales para comprometerse y participar en la vida pública (Hargittai: 2002) [1] 

Por su lado, DiMaggio y Hargittai (2001) sugierien cinco dimensiones en las que la brecha digital puede existir:
Medios técnicos (software, hardware, la calidad de la conectividad)
Autonomía de uso (lugar de acceso, la libertad de uso sin restricciones económicas o socipolíticas)
Los patrones de uso (los tipos de usos de Internet)
Las redes de apoyo social (disponibilidad de pares a quien se pueda recurrir para obtener ayuda con el uso, el tamaño de las redes para fomentar el uso)
La habilidad (la competencia para utilizar los medios digitales de manera eficaz).

Si bien este conjunto de criterios son aportes importantes para evaluar lo que Hargittai (2002) denomina como brecha digital de segundo orden, hay una serie de elementos de lo cultural, en el sentido mas amplio y menos vernáculo del termino, que fueron identificados, me refiero a la transformación de las interacciones socio culturales a partir de la penetración de los artefactos digitales en todos los planos de la vida social e institucional.

Esta transformación de hacia la llamada Cibercultura (Lévy, 2007) [4] también está generando otro tipo de brechas que no pueden desatenderse en el escenario de sociedades más igualitarias, ahora, digitalmente igualitarias.  La principal brecha en este escenario se genera por la coexistencia paradójica entre una ciudadanos que habitan una Sociedad 1.0 y 2.0 y aquellos que ya están en el transito a la Sociedad 3.0. El detalle de esta discusión está disponible en el Factor Determinante sobre las Transformaciones en la Interacción Social a Partir de las Nuevas Interfaces Tecnológicas y Culturales (4.Interacción Social e Interfaces Tecnológicas).
Recomendaciones:





Determinante
Principal:
Masificación / Apropiación TIC

Determinantes
Influyentes:
 
 
Interacción e Interfaces Tecnológicas