Definición
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El rápido avance de las TIC,  convierte la Brecha Digital en una línea divisoria móvil que crea desigualdades entre las personas, grupos, territorios e instituciones.  Contrario a las demás brechas de geopolítica contemporánea: la de pobreza, la de salubridad, la de desarrollo; esta no responde a patrones constantes y estáticos; tal como lo menciona Bernadí Gil (2005) [1] experimenta rápidas mutaciones de la mano de las transformaciones tecnológicas, por lo que puede profundizarse o afectar en el futuro nuevos colectivos no involucrados previamente (Duran, 2009) [2].  

Descripción:

En los otros dos factores críticos considerados bajo la influencia del determinante de la masificación / apropiación de TIC frente al escenario de brecha digital, se discuten dos elementos centrales de cualquier programa o política orientada a generar la llamada “inclusión digital”: las dinámicas de aprendizaje a través de mediaciones digitales y las prácticas de uso y apropiación que los vinculados a los programas de alfabetización digital despliegan.  Población que generalmente es considerada vulnerable, en condiciones de exclusión dada su situación económica, educativa y social en general.

En este factor consideramos  que las mencionadas mutaciones, progresos, avances o simplemente cambios en las interfaces de la tecnologías digitales, generan un tipo de brecha que no sólo afecta a poblaciones consideradas típicamente vulnerables.  En los últimos años  hemos experimentado tan vertiginosos cambios, que quienes habían logrado adaptarse a la incorporación de los aparatos computacionales a su vida cotidiana,  hoy no necesariamente hacen parte de los usuarios más avanzados o exitosos del giro hacia lo móvil, lo abierto y lo distribuido.

De esta manera, nos enfrentamos al reto de propiciar condiciones para la actualización digital permanente.  Algunos han planteado que ésto se logra por la combinación de ofrecer garantías de acceso (eAccesibilidad), entrenamiento y desarrollo de competencias y habilidades digitales (alfabetización digital) e Inclusión social de poblaciones geográficamente desfavorecidas (inclusión digital) (Duran, 2009).

Pero el reto radica en la iteración constante en dónde las condiciones de acceso, los saberes requeridos y las poblaciones excluidas cambian o se afectan con los cambios tecnológicos.  De allí que consideramos importante retomar una serie de criterios, que si bien no fueron explícitamente planteados para los asuntos de la brecha digital, si encierran total pertinencia.  Me refiriéndonos  al compendio que recoge el informe para la Unesco del documento presentado por la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo 21 [3],  que plantea en el capítulo 4 los pilares de la educación, a saber:  aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos  y aprender a ser.  Estos cuatro principios los podemos traducir al escenario de la revolución digital de la siguiente manera:

1. Aprender a consultar
2. Aprender a construir contenidos 
3. Aprender a interactuar, colaborar y participar
4. Aprender a administrar una identidad digital

Los cuatro principios planteados por la Unesco se articulan en lo que el informe de base denominaba educación para toda la vida, lo que en la perspectiva del análisis aquí presentado representaría la actualización digital durante toda la vida.

Sobre estos principios proponemos con Gros y Contreras (2006) [4]que para palear la brecha digital por obsolescencia, el tipo de habilidades a desarrollar pasan por:  

Capacidad para realizar juicios de valor informados acerca de la información que se obtenga en línea, que se iguala al «arte del pensamiento crítico», la llave para «hacer valoraciones equilibradas que distingan entre el contenido y su presentación».

Destrezas de lectura y comprensión en un entorno de hipertexto dinámico y no secuencial.

Destrezas en la construcción del  conocimiento; es decir, construir un «conjunto de información fiable» proveniente de diversas fuentes, con la «capacidad de recoger y evaluar tanto el hecho como la opinión, de ser posible, sin sesgo».

Gestión del «flujo de multimedia» utilizando filtros y agentes, creación de una «estrategia personal de información», con selección de fuentes y mecanismos de distribución.

Concienciación acerca de la existencia de otras personas y una disponibilidad facilitada –a través de las redes– para contactar con ellas, debatir temas o pedir ayuda.

Capacidad para comprender un problema y seguir un conjunto de pasos para resolver esa necesidad de información.

Valoración de las herramientas del sistema como apoyo a los formatos tradicionales del contenido.

Precaución al juzgar la validez y exhaustividad del material accesible a través de los enlaces de hipertexto.

Habilidades de búsqueda, esencialmente basadas en motores de búsqueda en Internet.

Respecto de las anteriores proponemos modificar la última y agregar otras más de la siguiente manera:

Habilidades de búsqueda, gestión y actualización de bases y repositorios de información relevantes para necesidades específicas

Desarrollar la capacidad para participar y construir de manera distribuida, descentralizada y colaborativa iniciativas en red en dónde se articule lo presencial y lo digital

Recomendaciones:





Determinante
Principal:
Masificación / Apropiación TIC

Determinantes
Influyentes:
  Interacción e Interfaces Tecnológicas
Innovaciones y Cambio Institucional