Definición:


Uno de los principales cambios acarreados con el advenimiento de la mediación digital en las relaciones del Estado con los ciudadanos, es que los tiempos y los momentos de la participación se modifican de manera significativa. Apelamos aquí a la noción de participación de Prieto (2006) que afirma que estamos ante “una nueva forma de institucionalización de las relaciones políticas, que se basa en una mayor implicación de los ciudadanos y sus asociaciones cívicas tanto en la formulación como en la ejecución y control de las políticas públicas”. Nos interesa considerar qué o cómo se hace sostenible y legitimo dicho proceso de participación en contextos de mediación digital en la relación del ciudadano con las instituciones públicas y gubernamentales.



Descripción:


Una de las mayores dificultades de las Democracias contemporáneas es superar las apatía de los procesos electorales, pues la construcción de apoyos, legitimidad y gobernabilidad sólo por vía electoral parece no cumplir como mecanismo o garantía de ello.   


La participación sólo por vía electoral, ubica a la administración pública como interlocutor privilegiado, pero el actual estado de internet sumado a la posibilidad de dinamizar procesos de participación off-line, permite que cada ciudadano interesado pueda expresarse con su voz individual. Calderon y Lorenzo (2010)  [1junto con Font y Blanco detectan dos problemas en la representación mediante las asociaciones o partidos, característica de las democracias electorales:


• Problema 1: no todos los intereses que existen en la sociedad están igual de bien representados en las asociaciones o partidos

• Problema 2: los portavoces de las asociaciones o partidos no siempre representan suficientemente bien al conjunto de sus miembros


En una entidad grande, el individuo pierde el sentido de la responsabilidad, deja de percibir la relación causa-efecto entre lo que él o ella hace y las consecuencias de su acción. Unas pocas personas, con más tiempo libre o con más ambición terminan siendo las únicas que realmente influyen.  Por eso, el gran reto de la participación hoy, es no sólo el habilitar vías desde la administración, sino y sobre todo, el de generar una cultura democrática; dicho de otra forma: sólo conseguiremos una participación ciudadana de calidad si la sociedad en su conjunto se organiza según mecanismos democráticos (Calderon y Lorenzo: 2010).


En contextos de vulnerabilidad histórica se han encontrado prácticas y capacidades cívico comunitaria que justamente representan esa posibilidad de acción empoderada donde el eje central es la afirmación cotidiana de socio gestión de líderes sociales que han fungido como interpretes y facilitadores de la relación Estado - Ciudadano, la pregunta es ¿De qué manera la mediación digital potencia estas prácticas y experiencias o como la restringe?.  


La respuesta nos ubica en un terreno paradójico, pues la interacción digital aparece como posibilidad para romper la rigidez en los ciclos de participación de las democracias electorales, es decir dan la posibilidad de una participación continua;  al mismo tiempo, las interfaces digitales fragmentan los procesos de acción cívica ciudadana, pues muchos de los inputs capturados por las llamadas herramientas de participación digital: foros, consultas electrónica, entre otros; entran en un escenario tipo caja negra donde los ciudadanos activos pierden el rastro y la capacidad de gestión de los aportes realizados. En otros términos, el ciclo de participación se vuelve discontinuo de nuevo.

Recomendaciones:




Determinante
Principal:
oGobierno y eDemocracia

Determinantes
Influyentes:
 Interacción e Interfaces Tecnológicas
Innovaciones y Cambio Institucional