1.Masificación / Apropiación de TIC



Definición

Existe una variedad de canales comunicativos mediados e interconectados por el uso de artefactos computacionales, a través de los cuales transitan flujos de información y se conforman plataformas de interacción, donde convergen distintas fuentes de conocimiento institucionales y sociales, que permiten advertir una dislocación de la relación producción - consumo, hacia la creación - colaboración - consumo.


Factores Críticos

 
 

Descripción

Uno de los documentos que marco los horizontes y se convirtió en referente del abordaje sobre la sociedad de la información y las TIC y que prevalece contemporáneamente, fue el presentado por la Unión Europea,  denominado el Libro Verde "Vivir y Trabajar en la Sociedad de la Información" publicado en 1996 (UniónEuropea, 1996). En él se menciona que, a criterio de la Unión Europea:  "estamos viviendo un período histórico de cambio tecnológico, consecuencia del desarrollo y de la aplicación creciente de las tecnologías de la información y de la comunicación. Este proceso es diferente y más rápido que cualquiera que hayamos presenciado hasta ahora. Alberga un inmenso potencial para la creación de riqueza, elevar el nivel de vida y mejorar los servicios. Las TIC ya son parte integrante de nuestra vida cotidiana, nos proporcionan instrumentos y servicios útiles en nuestro hogar, en nuestro lugar de trabajo, por todas partes" (Manual de Lisboa, 2006: 24).

Dado que, para franjas importantes de la población mundial, la experiencia de interacción con las TIC no es exactamente cotidiana, gran parte de la literatura que documenta la propagación de la Internet se ha centrado en las diferencias entre quienes tienen acceso a Internet y quienes no lo hacen, o las diferencias entre aquellos que lo usan y quienes no lo hacen. Desde que la Dirección Nacional de Telecomunicaciones y Administración de Información publicó su primer informe "Falling Through the Net”[1], una encuesta de los que no tienen acceso a internet en la América rural y urbana en 1995, muchos análisis se han escrito sobre las desigualdades de acceso y el uso del medio (Hargittai: 2002) [2]. Unos años después la noción de <Digital Divide> se populariza con la puesta en escena por el expresidente de los Estados Unidos Bill Clinton dentro de su discurso del Estado de la Nación en el año 2000 [3].  

Hoy es comúnmente aceptado que la Brecha Digital es aquel fenómeno que diferencia las posibilidades de acceso a la web a determinadas poblaciones en razón de sus condiciones económicas, educativas y sociales.  Esta noción de Brecha Digital ha logrado tal nivel de consenso y estandarización en la comunidad internacional, que el día de hoy existen instituciones y métricas específicas que dan cuenta de la evolución de dichas condiciones de acceso.

Es importante destacar que si bien la noción de Brecha Digital o Digital Divide, ha focalizado su interés fundamentalmente en los temas de acceso a Internet, el comportamiento del fenómeno y su medición no es estático.  En la medida que se introducen nuevas mediaciones tecnológicas,  el “Gap” o la “Brecha” se modifica.  Un buen ejemplo de ello se puede observar en la comparación de los indicadores que la Unión Internacional de las Telecomunicaciones medía en el 2003, respecto de lo que estan midiendo en el informe 16 de 2012 recientemente publicado (http://www.itu.int/ITU-D/ict/publications/world/world.html)

Este informe, que es una de las principales fuentes de referencia, paso de rastrear puntos conectados a la red, a rastrear las distintas formas de conexión, la velocidad de la conexión y la movilidad de la conexión.  Es decir, lo que hace menos de 10 años era un problema de tener o no una conexión telefónica y un aparato computacional, ha pasado a un asunto mucho más complejo, donde la brecha ahora puede generarse por la calidad, la velocidad y la posibilidad de movilidad en el acceso.

Lo anterior tiene dos implicaciones fundamentales: la primera es que las políticas públicas para superar la asimetría de acceso tienen por delante el reto de que la inversión en infraestructura siempre ira detrás de la velocidad de las  transformaciones tecnológicas. Lo segundo es que en el ciclo de diseño de políticas para superar la brecha digital siempre estará sometido a la condición de final abierto, pues donde se cierran unas brechas se abren otras.

Pero, para poder entender cuales son los retos e implicaciones de la transición de la masificación a la apropiación, este vector invita a problematizar o a complejizar las lecturas ya convertidas en lugar común sobre la Brecha Digital, pasando de un problema de disponibilidad tecnológica, hacia otro de adaptación y desarrollo de capacidades para los nuevos entornos de interacción.

En síntesis, la transición de masificación hacia apropiación, nos deberían permitir observar cambios en el ciclo de ofertas digitales que se difunden por los actores del mercado o de la institucionalidad y son consumidas por los usuarios con la garantía de acceso; hacia lógicas de colaboración y creación donde se horizontalizan y se dinamizan las relaciones entre oferta y demanda, productores - consumidores, instituciones - ciudadanos; ya no como procesos de arriba a abajo sino como interaciones que trastocan las posiciones que unos y otros ocupan, según la profundidad de tal proceso de apropiación en el uso de las TIC.