Definición 

Muchas de las discusiones sobre los impactos de la tecnología digital, se han concentrado en las implicaciones sobre el aparente incremento de la eficiencia en el sector público y la aún vigente exclusión de muchos ciudadanos. Menos atención han recibido los retos de apropiación por parte del funcionario-ciudadano y las implicaciones en los arreglos institucionales, que basan toda su estrategia en el cambio de responsabilidad institucional como factor clave de la implementación de la estrategia en Gobierno Electrónico o eGobierno.


Factores críticos 

 

Descripción

La literatura es abundante respecto a las formas de adopción de las tecnologías de la información y la comunicación en las organizaciones empresariales, pero se ha dado poca cobertura, a cómo los funcionarios públicos despliegan servicios ciudadanos a través de las TIC,  quienes, a su vez, son consumidores y se ven afectados por su capacidad o limitación para apropiar los vertiginosos y permanentes cambios de las tecnologías digitales.

El principal cambio no esta asociado exclusivamente al cambio del paquete instrumental, referido al paso de la comunicación escrita y diferida a la comunicación digital en tiempo real; sino y sobre todo, al cambio del ecosistema institucional que obliga a la masificación en el uso de las TIC.  En la Revista "Journal of Computer Information Systems" (2002: 15) [1] presentaban los componentes de dicho ecosistema de la siguiente manera:  

En primer lugar, del lado de la oferta aparece un nuevo dominio asociado a la entrega de servicios públicos y sociales a través de interfaces electrónicas, lo que no se reduce a la implementación de portales web, sino y sobre todo, al desarrollo de garantías para el acceso (e-acces), la capacidad de aprovisionamiento de nuevos servicios o de servicios previos ahora digitalizados (e-provision), la definición de política pública específica para los servicios del gobierno electrónico (e-governement) y como nuevo principio general, la capacidad de articular funciones y centros antes fragmentados para garantizar la realización de derechos, la concreción de las garantías y promesas de trasparencia (e-delivery).  

Por el lado de la demanda, es decir frente a los portales de servicios web, tenemos la promesa de la profundización de la democracia, o al menos la toma de decisiones más cercanas y oportunas a los requerimientos ciudadanos (e-democracy) y al mismo tiempo la creación de nuevas comunidades con renovadas capacidades de vigilancia e interpelación a la gestión pública (e-community).

Este ecosistema, inédito para los marcos jerarquizados y verticales de la gestión pública tradicional, suponen nuevas demandas y capacidades a las que el funcionario-consumidor de tecnología debe enfrentarse y sobre lo cual es importante definir apuestas que apuntalen dicho proceso de transformación.