Definición

Ante los retos y crisis de representación descritas en otros de los vectores asociados a este análisis, el retorno de las discusiones sobre el Gobierno Abierto, ahora ubicadas en el contexto de las prácticas de Gobierno Electrónico, configuran un bucle o bisagra de condición para el sostenimiento o mejoramiento de la construcción de nuevas formas de legitimación, sin las que los ejercicios de gobierno contemporáneo tendrían poco margen de maniobra, ante los crecientes retos y exigencias de actores sociales distintos al Estado que ponen en entre dicho las capacidades de gobernanza de este.


Factores Críticos 


Descripción

La Comisión Europea en su Comunicación Final (2003:567), [1] sobre el papel de la administración electrónica en el futuro de Europa, afirmaba que el eGobierno "es el uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) en la administración pública, combinado con los cambios organizativos y las nuevas aptitudes, con el fin de mejorar los servicios públicos, los procesos democráticos y reforzar el apoyo a las políticas públicas (Duran, 2009: 108) [2].  

Esta mirada, que sigue siendo la dominante en el marco de las emergentes prácticas de gobiernos mediados por las TIC y particularmente por Internet, en sus ambientes Web 2.0 o Web Social; ha estado marcada por su énfasis en la oferta, entendiendo por ello el despliegue de programas y servicios, al tiempo que consultas que el gobierno consideraba de su interés y prioridades. 

El reto más significativo de este escenario es el creciente fenómeno presente en la mayoría de las democracias actuales: la desafección política.  Una proporción significativa de la ciudadanía desconfía de sus representantes políticos o en general no se siente bien representada (Calderon y Lorenzo: 2010). [3]

El giro más reciente, jalonado por la capacidad de vigilancia y movilización de las inteligencias sociales articuladas a la Web 2.0 y la Web 3.0; ha producido una confluencia, muchas veces conflictiva, entre la disposición de la oferta y las exigencias de la demanda.  Pero dicho encuentro pone de nuevo en el centro la prioridad por el gobierno abierto como espacio de encuentro y potencial articulación colaborativa oferta-demanda-oferta, en donde el origen del encadenamiento puede ser el gobierno o el ciudadano, pero en ningún caso será exclusivo del segundo o excluyente al primero.  Es decir, nos enfrentamos a flujos G2C (Gobierno al Ciudadano) y C2G (Ciudadano al Gobierno).

La renovación del espacio de legitimidad para la acción pública será el resultado de dicha confluencia, de expresiones visibles y verificables de transparencia y participación interactiva, inclusiva, colaborativa e inteligente.