Definición

Las instituciones públicas ya no se pueden ver como unidades aisladas, sino como ecosistemas complejos, en donde sus misiones y sus mandatos prestacionales son atravesados por la modificación en los sistemas  de producción de información y conocimiento; por los procesos de agregación de valor a lo largo de una cadena que desborda los límites de la organización basada en funciones, es decir, son un entramado de organismos articulados por interacciones que ya no ocurren o son controlables dentro de las fronteras de las instituciones o de las propias naciones.


Factores Críticos 


Descripción

El enfoque adoptado por el Manual de Lisboa (2006:12) asume una perspectiva comúnmente aceptada, según la cual, las distintas dependencias oficiales repartidas en los diferentes niveles gubernamentales -nacional, provincial y municipal, tienen como principal función la administración pública, por lo que se trata, en términos generales, de las reparticiones del poder ejecutivo, legislativo y judicial. 

Continua acentuando que, en ese sentido, analizar la penetración de las TIC en la esfera  de gobierno, implicaría medir tanto la forma en que estas tecnologías actúan como soporte de las actividades de dichos organismos, como su incidencia en las formas y la calidad de las interacciones entre el gobierno y el resto de la comunidad.

Esta perspectiva no resistiría reparo si aceptáramos que las ideas de lo público, la administración pública y los agentes de lo público siguen concentrados en la esfera gubernamental - estatal. Dado que esto no es así, o al menos esta dejando de serlo, nos enfrentamos a nuevos y a un conjunto cada vez más amplio de escenarios de desestatalización, junto a la gubernamentalización de lo público.  

En primer lugar, porque el Estado dejo de ser el actor central o unitario en la definición, y sobre todo en la operación de los iniciativas que definen y dan forma a lo público; para el caso véase los efectos de los grupos y fuerzas trasnacionales y multilaterales que definen el alcance, la profundidad y la pertinencia de medidas que antes eran de fuero exclusivo de los Estados Nacionales. Ejemplos claros son los temas en derechos humanos, asuntos ambientales, políticas fiscales, entre otros. 

Por otro lado, las interacciones con el ciudadano ocurren cada vez más en arreglos institucionales donde el Estado acepta y promueve la subsidiariedad en la provisión de servicios sociales fundamentales, ahora administrados y definidos por una variedad caleidoscópica de agentes de cooperación internacional y del denominado tercer sector, en sus matices gubernamental, multilateral y no gubernamental.

Finalmente, lo público se desagrega, amplia y virtualiza, pues surgen nuevos planos inéditos previos a la revolución de las TIC; en donde pasamos de lo público como aquello definido por espacios de proximidad, hacia lo público como espacio transnacional y mas aún translocal de interacciones y agendas sociales dominadas por una suerte de hiper-proximidad, que en otros términos podemos  denominar como la era de la interdependencia.